lunes, 29 de julio de 2013

Caso clínico: Tumefacción Pectoral II

El presente caso es presentado gracias a la generosa contribución de la Dra. Cristina De La Casa.
Varón de 55 años, sin antecedentes de interés que consulta en dos oportunidades por dolor a nivel del hombro izquierdo región esternal izquierda alta. En ambas oportunidades se interpretó como dolor en relación con patología del manguito rotador.
Cuatro días después de la primera valoración se presenta en urgencias con una tumefacción dolorosa que abarca la superficie de la piel sobre el manubrio esternal y 5 cm hacia el lado izquierdo.
La zona es caliente y eritematosa además que dolorosa a la presión superficial.
La exploración pasiva denota dolor a la rotación externa del brazo y a los movimientos de lateralización del cuello a la derecha y de rotación en ambos sentidos, más especialmente a la derecha.
ANALITICA: Destacaba un hemograma con leucocitos normales. PCR 188 y CPK normal.
La radiografía de torax no mostraba alteraciones intratorácicas destacables.
Vista panorámica de la lesión. Se aprecia un eritema sobre la zona teórica de la articulación esterno-clavicular izquierda. La piel luce brillante y se insinúa una migración del proceso inflamatorio tanto hacia arriba como hacia la izquierda.
TAC torácico. Se aprecia una lesión de 41.4mm de diámetro mayor, de contenido heterogéneo que parece depender de partes blandas sin comprometer estructuras óseas.

 
Detalle de la articulación esterno clavicular izquierda. Se constanta la vecindad de la lesión de partes blandas con la articulación y la correspondiente sinovitis. E: Esternón, CL: Clavícula, 1C: Primera costilla
Con estos hallazgos se indicó el ingreso hospitalario para proseguir el manejo antibiótico intravenoso (se inició cloxacilina). El juicio clínico preliminar fue Miositis del esternocleidomastoideo con afectación de la articulación esternoclavicular. El orden de los procesos no ha sido establecido.
A las 48 horas del ingreso los hemocultivos fueron informados como positivos 2/2 a Staphilococcus aureus.
Durante la hospitalización el paciente cursó con hipotensión y fiebre durante un día. Ha seguido recibiendo tratamiento con cloxacilina IV con buena respuesta clínica aunque la lesión se ha modificado escasamente.
El paciente es VIH (-). La cifra más alta alcanzada de PCR fue 444. Nunca se documentó leucocitosis.
 
En una siguiente entrada revisaremos como discriminar temporalmente una miositis de una artritis infecciosa.
 

viernes, 26 de julio de 2013

Tema de Revisión: Cefalea cervicogénica a propósito de un caso.

La presente revisión es una contribución de la Dra. Cristina Sobrino.

La cefalea cervicogénica es un síndrome, una vía final común, o un patrón de reacción frente a estímulos nociceptivos generados por lesiones en una o varias estructuras anatómicas del cuello, inervadas por nervios cervicales.
Es frecuente, y afecta preferentemente a mujeres de edad media. El patrón temporal de la sintomatología es remitente o crónico. Muchos pacientes tienen antecedentes de traumatismo cervical directo o indirecto (p. ej. aceleración-deceleración cervical) previo al inicio de los síntomas, aunque no siempre se demuestra (1).
Los signos y síntomas que apuntan a la afectación cervical son constantes y característicos del síndrome (2,3): Es estrictamente hemicraneal, bilateral si se duplica,  puediendo irradiarse hacia el cuello y homogéneamente por la extremidad superior ipsilateral. Es de intensidad moderada-severa, de carácter monótono, constante y pesado. Los síntomas y signos vegetativos, presentes en otros tipos de cefaleas, como náuseas, vómitos, fono y fotofobia suelen estar ausentes y, si se presentan, aparecen con menor intensidad. La cefalea puede provocarse por la movilización cervical, especialmente por la hiperextensión mantenida del cuello. El dolor también puede precipitarse por la manipulación cervical, en particular la presión sobre el área nucal u occipital del lado sintomático o sobre las inserciones tendinosas de la región occipital, a lo largo del trayecto del nervio occipital mayor, cara posterior de la apófisis mastoides o sobre la porción superior del músculo esternocleidomastoideo. El examen físico revela casi siempre una limitación de la motilidad cervical hacia el lado sintomático.
Conceptualmente, la dirección de proceso es desde el cuello hacía la cabeza percibiéndose el máximo dolor en la región occipital, pero también se afecta la región oculofrontotemporal. Esta distribución es debida al origen nociceptivo primario en los tejidos del cuello y la convergencia de aferencias sensoriales trigeminales y cervicales a nivel del núcleo trigeminoespinal, “concepto de Kerr” (4,7).
El diagnóstico diferencial (6) debe hacerse con las entidades de cefalea tnsional, hemicránea continua, migraña, síndrome cuello-lengua, neuralgia del occipital, distonía craneocervical, tendiditis retrofaríngea, disección carotídea, hemicrania paroxística crónica, neuralgia supraorbitaria, principalmente.
Las exploraciones complementarias son, en general, negativas, y no permiten identificar anomalías anatómicas ni funcionales relacionadas con el proceso. La RMN de columna cervical debe realizarse para descartar lesiones estructurales intrarraquídeas. Por lo tanto el diagnóstico de la cefalea cervicogénica se basa principalmente en la clínica compatible y los signos de la exploración física y debe ser confirmado por la desaparición o disminución transitoria de la sintomatología tras el bloqueo anestésico apropiado (5).
En la cefalea cervicogénica el bloqueo anestésico en la diana apropiada propicia la abolición transitoria del dolor en la región occipital y frontal (1). La extensión del beneficio a territorios (frontal) no dependientes del nervio anestesiado fortalece el diagnóstico. Los bloqueos diagnósticos deben efectuarse en los nervios raíces o estructuras sospechosas de causar o mediar el dolor. Las dianas habituales son el nervio occipital mayor, el nervio occipital menor, la raíz C2 (y otras), las facetas articulares de las vertebras cervicales, y los discos intervertebrales.
Las formas crónicas requieren tratamiento preventivo con amitriptilina o fármacos antineurálgicos. Diversos procedimientos lesivos, fundamentalmente con radiofrecuencia, pueden ser necesarios para erradicar el dolor. Previamente debe identificarse la diana terapéutica y estimar la respuesta a los bloqueos anestésicos locales.


Imagen ecográfica mostrando la arteria occipital en un corte transversal con la sonda aplicada sobre la zona mostrada en la fotografía superior.

CASO CLÍNICO
Presentamos el caso de un varón de 89 años, que consulta por  intenso dolor hemicraneal derecho, con origen en región occipital derecha, irradiado hacia frontotemporal y miembro superior ipsilateral. El dolor es de aparición repentina, sin antecedente traumático ni sobreesfuerzo previo. Es de características opresivas y constante, negando un carácter lancinante ni eléctrico del mismo. El dolor irradiado llega hasta el codo, viéndose limitada la funcionalidad de la extremidad, asi como los movimientos cervicales, que reagudizan el dolor. No presenta signos de disfunción sensitiva en la zona afecta.
En la exploración física destaca la rigidez cervical como efecto antiálgico, la provocación del dolor a la palpación en apófisis mastoides y recorrido del nervio occipital mayor derechos, asi como al forzar la movilidad cervical. No se detectan alteraciones de la sensibiliad ni la fuerza en el miembro afectado, manteniendo los reflejos osteotendinosos conservados.
La radiografía no revelaba ninguna afectación ósea ni de partes blandas, evidenciándose únicamente cambios degenerativos, con osteofitos aislados, conservando la alineación vertebral.
Tras haber intentado sin éxito el tratamiento del dolor de forma farmacológica con paracetamol, AINEs y relajante muscular, se decide realizar infiltración del nervio occipital mayor. Para ello se coloca al paciente en decúbito prono, forzando la hiperflexión cervical. Se localiza con sonda de ecografía el recorrido de la arteria occipital mayor, sirviendo como referencia para localizar finalmente el punto de emergencia del nervio en la linea nucal media entre la mastoides y la protuberancia occipital, de forma medial a la arteria, intentando encontrar un punto de mayor sensibilidad. Se inyectaron 40mg de triamcinolona junto con bupivacaína al 2%, hasta completar 3ml.  (VER FOTOGRAFIAS)
El paciente refirió mejoría inmediata de la sintomatología, que persistió sin reagudización de la misma tras 2 horas de observación. Remitió la cefalea hemicraneal, no apareciendo el dolor con la provocación en la exploración física, evidenciándose al mismo tiempo una mejoría clara de la movilidad cervical asi como funcional del brazo derecho.

Bibliografía
  1. O'Mullony I., Lafuente A., Pareja J. A.. Cefalea cervicogénica: Diagnóstico, diagnóstico diferencial y principios generales del tratamiento. Rev. Soc. Esp. Dolor [revista en la Internet]. 2005 Feb [citado 2013 Jul 25] ; 12(1): 24-32.
  2. Sjaastad O, Fredriksen TA, Pfaffenrath V. Cervicogenic headache: diagnostic criteria. Headache 1990; 30: 725-6.
  3. Sjaastad O, Fredriksen TA, Pfaffenrath V. Cervicogenic headache: diagnostic criteria. Headache 1998; 38: 442-5.
  4. Sjaastad O, Salvesen R, Jansen J, Fredriksen TA. Cervicogenic headache a critical view on pathogenesis. Funct Neurol 1998; 13: 71-4.
  5. Antonaci F, Ghirmai S, Bono G, et al. Cervicogenic headache: evaluation of the original diagnostic criteria. Cephalalgia 2001; 21: 573-83.
  6. Pareja JA. Cervicogenic headache: differential diagnosis. EHF. London: Smith-Gordon, 2003.
  7. Pfaffenrath V, Danchekar R, Pollmann W. Cervicogenic headache- the clinical picture, radiological findings and hypotheses on its pathophysiology. Headache 1987; 27: 445-59.

martes, 23 de julio de 2013

Dedos en palillo de tambor

Agradecemos la presente revisión corta a las Dras. Carmen Medina y Mónica Vázquez.

La Osteoartropatía hipertrófica (HOA) se caracteriza por artralgias que afectan metacarpos, muñecas, codos, tobillos y rodillas; acropaquias y  proliferación perióstica de los huesos largos, encontrándose rara vez en los niños y adolescentes. La HOA puede ser primaria o paquidermoperiostosis (hereditaria o idiopática), o secundaria en su mayoría abarcando un 95-97% de casos. (1).
La HOA primaria suele ser de curso insidioso y sus manifestaciones pueden incluir paquidermia, periostitis y surcos de aspecto cerebriforme a nivel del cuero cabelludo así como acropaquias y poliartralgias.


Más del 80% de casos en adultos se asocia a malignidad, pero también se ha vinculado a condiciones crónicas pulmonares o cardiacas como los shunts izquierda-derecha, y menos frecuentemente a cirrosis hepática o enfermedades intestinales. La asociación de osteoartropatía pulmonar hipertrófica (HPO) con el cáncer de pulmón se ha investigado desde la década de 1960`s (Síndrome de Pierre Marie-Bamberger). El cáncer de pulmón, una causa común de HOA en los adultos, rara vez se encuentra en los niños y adolescentes. Mientras que el cáncer de pulmón de células no-pequeñas como el adenocarcinoma y el carcinoma de células escamosas son los subtipos histológicos más comunes que se observan en los adultos, los tumores carcinoides bronquiales representan hasta el 80% de los cánceres pulmonares infantiles. (2) Otras neoplasias en edad adulta asociadas a esta entidad paraneoplásica reumatológica son la enfermedad pulmonar metastásica, mesotelioma, carcinoma esofágico, hepatocarcinoma, rabdomiosarcoma y tumor de células claras renales. En los niños la mayoría de los casos se deben a causas no tumorales, como la fibrosis quística, osteosarcoma con metástasis pulmonares, la atresia biliar y la enfermedad cardíaca congénita. La malignidad asociada HOA en niños y adultos jóvenes no está bien documentada, pero hay una serie de informes de casos que describen la asociación con el carcinoma de la nasofaringe, osteosarcoma, rabdomiosarcoma, linfoma de Hodgkin, el carcinoma tímico y el mesotelioma pleural. (3) (4)
Hasta el 5% de los adultos con cáncer de pulmón demuestran signos de HOA. Se insiste en que si se diagnostica esta entidad debe solicitarse de manera rutinaria una radiografía de tórax.
La gammagrafía ósea muestra una alta captación simétrica anormal en las articulaciones y / o de los huesos largos, lo que se considera sugestivo de HPO. Si  los pacientes también tienen hipocratismo digital y artralgias se consideran que tienen un diagnóstico confirmado de HPO.

La patogénesis exacta de HOA no es muy certera. Se sugiere que los procesos que interrumpen la circulación pulmonar evitan la fragmentación normal de las plaquetas en el lecho capilar. Esto permite que los megacariocitos o los grandes acúmulos de plaquetas entren en la circulación sistémica en donde pueden viajar a las extremidades y liberar el factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF) que conduce a la proliferación vascular, edema y formación de hueso nuevo. (5) El factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) también se cree que contribuye al desarrollo de HOA. Éste último se expresa más en la hipoxia y la malignidad (6) y así como el PDGF, puede inducir hiperplasia vascular, formación de hueso nuevo y el edema. (7)
Los síntomas de la HOA maligna a menudo se resuelven con la eliminación del tumor o del tratamiento con quimioterapia/radioterapia. (8) Los analgésicos convencionales, en particular anti-inflamatorios no esteroideos se utilizan a menudo, y los bifosfonatos por vía intravenosa u octreotide han demostrado mejorar los síntomas (9).

Bibliografía

  1. Martinez-Lavin M, Matucci-Cerinic M, Jajic I, Pineda C. Hypertrophic osteoarthropathy: consensus on its definition, classification, assessment and diagnostic criteria. J Rheumatol. 1993;20:1386–7.
  2. Hartman GE, Shochat SJ. Primary pulmonary neoplasms of childhood: a review. Ann Thorac Surg. 1983;36:108–19
  3. Geary TR, Maclennan AC, Irwin GJ. Hypertrophic osteoarthropathy in primary liver rhabdomyosarcoma. Pediatr Radiol. 2004;34:250–2
  4. Staalman CR, Umans U. Hypertrophic osteoarthropathy in childhood malignancy. Med Pediatr Oncol. 1993;21:676–9.
  5. Dickinson CJ, Martin JF. Megakaryocytes and platelet clumps as the cause of finger clubbing. Lancet. 1987;2:1434–5.
  6. Dvorak HF. Vascular permeability factor/vascular endothelial growth factor: a critical cytokine in tumor angiogenesis and a potential target for diagnosis and therapy. J Clin Oncol. 2002;20:4368–80.
  7. Atkinson S, Fox SB. Vascular endothelial growth factor (VEGF)-A and platelet-derived growth factor (PDGF) play a central role in the pathogenesis of digital clubbing. J Pathol. 2004;203:721–8.
  8. Ulusakarya A, Gumus Y, Brahimi N, et al. Symptoms in cancer patients and an unusual tumor: Case 1. Regression of hypertrophic pulmonary osteoarthropathy following chemotherapy for lung metastases of a nasopharyngeal carcinoma. J Clin Oncol. 2005;23:9422–3.
  9. Nguyen S, Hojjati M, et al. Review of current therapies for secondary hypertrophic pulmonary osteoarthropathy. Clin Rheumatol. 2011 Jan;30(1):7-13.Izumi M, Takayama K, Yabuuchi H, et al. Incidence of hypertrophic pulmonary osteoarthropathy associated with primary lung cancer. Respirology. 2010 Jul;15(5):809-12.

miércoles, 17 de julio de 2013

Deformaciones del dorso del pie

En esta entrada vamos a presentar tres deformaciones del aparato articular del tobillo y tarso del pie.

El pie erizo o pie "en cresta de gallo"
Se trata de una proliferación cálcica que se desarrolla de dentro hacia fuera de la articulación astrágalo escaofidea o tibio astragalina y que le da a estas articulaciones un aspecto de erizo o de cresta. Como cualquier articulación afectada por el depósito de microcristales, el proceso inflamatorio en si mismo es característico de un brote de monoartritis. No obstante el defecto mecánico que produce la proliferación cálcica afecta a los tendones tibial anterior, extensor del primer dedo o al extensor común de los dedos.

Foto cortesía de la Dra. A. Boteanu.

El pie del ultramaratonista o pie de la bailarina de ballet
Esta deformación es exclusiva de la articulación cuneidonavicular. Como consecuencia de un proceso adaptativo, las vertientes de la articulación proliferan hacia superficial con el fin de incrementar la superficie de apoyo del hueso navicular sobre la cuña. Excepcionalmente se puede observar en la articulación astrágalo escafoidea. La distinción radiológica respecto del cuadro anterior radica en la existencia de corticales íntegras y bien definidas.


Osteoartropatía diabética
La complicación ósea más importante de la diabetes es la consecuente a una infección profunda en el llamado pie diabético. Menos conocido es el efecto que a nivel periarticular tiene la diabetes en la formación de una reacción perióstica muy proliferativa que aparece habitualmente en la vertiente proximal de la articulación astrágalo escafoidea. Otro hallazgo remarcable es que la cortical original muestra un cambio esclerótico intenso fácilmente distinguible de otras corticales.

Esta fotografía ha sido obtenida de Neuropathic Joint and Osteomyelitis in Diabetes

Para resumir, al valorar una deformación del dorso del pie cabe tener en cuenta si es o no dependiente de la articulación, si tiene cortical o si una neocalcificación.

viernes, 5 de julio de 2013

Hepatitis B y C en Reumatología: Simplificando la información.

La siguiente revisión práctica es una gentil colaboración de la Dra. Cristina Macía.
 
 
El screening de los virus hepatotropos B y C forma parte de nuestra práctica médica habitual, principalmente antes de iniciar un tratamiento biológico (aunque según las últimas opiniones de expertos más estrictas, deberíamos pedirlos antes de iniciar cualquier tipo de nmunosupresor).
 
El problema surge cuando el resultado no es 100% negativo, sino que nos encontramos un incómodo anticuerpo positivo que nos cuesta tanto interpretar. Los compañeros de Gastroenterología siempre estarán a mano para cualquier duda o incluso para tomar decisiones conjuntas, pero como reumatólogos podemos y debemos saber qué patrones de anticuerpos se nos pueden presentar, y cómo actuar ante ellos.
 
De los dos tipos de virus que nos ocupan, el VHC es el más sencillo. ¿Qué tenemos que pedir? Ac anti VHC: si sale positivo, pediremos la PCR para RNA del VHC (si es positivo confirma infección activa) y genotipo del VHC. Aunque tengamos un paciente con VHC positivo, el tratamiento con fármacos biológicos (siempre en consenso con Gastroenterología) con Rituximab y antiTNF (sobre todo Etanercept) es seguro, y así lo han demostrado, incluso en el caso de los antiTNF aumentando el aclaramiento viral.
 
Los mayores quebraderos de cabeza nos los da el VHB. Hemos intentado simplificar las últimas informaciones:
 
            - Según las últimas publicaciones y presentaciones en congresos,  podemos tratar a un paciente con VHB controlado con MTX a dosis bajas y biológico (especialmente Tocilizumab) EXCEPTO RITUXIMAB.
 
            - ¿Quién es cada anticuerpo y antígeno?:
o   Ac HBs “el bueno” à protección
o   Ag HBe “el feo” à el virus se está replicando, paciente contagioso
o   Ag HBs “el malo” à infección, VHB positivo
o   Ac HBc “maybe” à quizás haya estado en contacto
 
 

REFERENCIAS
  • Saag KG, Teng GG, Patkar MN, Anuntiyo J, et al. American College of Rheumatology 2008 Recommendations for the Use of Nonbiologic and Biologic Disease-Modifying Antirheumatic Drugs in Rheumatoid Arthritis. Arthritis & Rheumatism (Arthritis Care & Research) Vol. 59, No. 6, June 15, 2008, pp 762–784.
  • Singh JA, Furst DE, Bharat A, Curtis JR, et al. 2012 Update of the 2008 American College of Rheumatology Recommendations for the Use of Disease-Modifying Antirheumatic Drugs and Biologic Agents in the Treatment of Rheumatoid Arthritis. Arthritis Care & Research
Vol. 64, No. 5, May 2012, pp 625–639.
  •  
  • Joung-Liang Lan, Yi-Ming Chen, Tsu-Yi Hsieh, Yi-Hsing Chen, Chia-Wei Hsieh,  Der-Yuan Chen,  Sheng-Shun Yang. Kinetics of viral loads and risk of hepatitis B virus reactivation in hepatitis B core antibody-positive rheumatoid arthritis patients undergoing anti-tumour necrosis factor alpha therapy. Ann Rheum Dis 2011;70:1719–1725.
  • D Vassilopoulos, A Apostolopoulou, E Hadziyannis, G V Papatheodoridis, S Manolakopoulos, J Koskinas, E K Manesis, A I Archimandritis. Long-term safety of anti-TNF treatment in patients with rheumatic diseases and chronic or resolved hepatitis B virus infection. Ann Rheum Dis 2010;69:1352–1355.
  • Tina Ding, Jo Ledingham, Raashid Luqmani, Sarah Westlake, et al. BSR and BHPR rheumatoid arthritis guidelines on safety of anti-TNF therapies. Rheumatology (Oxford). 2010 Nov;49(11):2217-9

 

 

 

 



miércoles, 3 de julio de 2013

Otro diagnóstico diferencial de la lumbociática y la sacroilitis: Osteitis Condensans Ilii

La osteitis condensante iliaca (OCI) es una entidad considerada como benigna que se caracteriza por producir dolor lumbar axial bajo de ritmo inflamatorio. Esto hace que se confunda a menudo con otras entidades más conocidas como la sacroilitis o el síndrome piramidal.

La OCI se considera una enfermedad rara, se presenta fundamentalmente en sujetos de sexo femenino (4:1) y su instalación se da antes de la cuarta década de vida.

Desde el punto de vista clínico, los pacientes manifiestan molestias a nivel de la zona lumbar baja que pueden simular simples contracturas musculares hasta cuadros compatibles con sacroilitis. Si bien el dolor se exacerba con la actividad física, los pacientes también pueden manifestar dolor durante el decúbito que incluso puede interrumpir el sueño. Suele presentarse de forma intermitente, dejando periodos de tiempo variables en situación asintomática. Los pacientes presentan una irradiación que se extiende exclusivamente a la región glútea pero sin describir un perfil neuropático. No se observan signos de mielopatía, radiculopatía ni evidencias que sugieran el compromiso de los isquiotibiales. Las maniobras de estiramiento del ciático son siempre negativas y característicamente la maniobra de Fabere es positiva denotando un bloqueo de la articulación sacroiliaca. Debido al grupo de edad en el que se producen estas manifestaciones, no es infrecuente que la orientación clínica considere procesos inflamatorios autoinmunes como las espondiloartritis sin embargo los pacientes con OCI no presentan sintomatología sistémica.

Desde el punto de vista radiológico la OCI se manifiesta como una característica esclerosis subcondral y ósea que compromete exclusivamente la vertiente iliaca de la articulación sacroiliaca (aurícula iliaca) y habitualmente de forma bilateral. Característicamente la imagen asociada es una esclerosis "en triángulo". El espacio sacroiliaco suele encontrarse respetado y no se evidencian erosiones ni puentes óseos. A diferencia de los procesos neoproliferativos secundarios, las OCI no cursan con osteolisis.

TC pelvis en el que se aprecia claramente el fenómeno de osteitis en la aurícula del hueso iliaco izquierdo

La fisiopatología de esta enfermedad sigue siendo poco clara. En sus primeras descripciones en 1933 se la asoció con el puerperio. Las hipótesis más plausibles sugerían que la compresión ejercida por un útero grávido sobre ciertas ramas de la arteria aorta producía un fenómeno isquémico crónico que desencadenaba el proceso. Otras teorías se fundaban en la propia sobracarga de tensión generada por el embarazo sobre la pelvis. Desafortunadamente estas hipotésis han perdido peso en tanto la OCI se ha observado en varones y mujeres que nunca han estado embarazadas. La histopatología de estas lesiones tampoco apoyan la teoría de la isquemia: Se ha determinado que la osteitis que caracteriza esta entidad no es un proceso inflamatorio sino que se produce por la sobreimposición de tejido óseo de tipo laminar.

A continuación una tabla útil en el diagnóstico diferencial de los procesos que suelen confundirse con una OCI

OCI
Sacroilitis
Esp. Anquil.
Metástasis
Sexo predominante
Femenino
Femenino
Masculino
Cualquiera
Dolor lumbar bajo
Presente
Presente
Presente
Inconstante
Estrechamiento del espacio sacroiliaco
Ausente
Presente
Presente
Variable
Esclerosis triangular que afecta al iliaco
Presente
Ausente
Ausente
Ausente
HLAB27
Usualmente negativo
Negativo
Positivo
Negativo
Compromiso sistémico
Ausente
Ausente
Presente
Presente

Tratamiento de la OCI
La OCI no tiene un tratamiento efectivo conocido. Las múltiples series descritas en la literatura ofrecen distintas alternativas con diferentes resultados. De acuerdo a la regularidad e intensidad de los síntomas se puede optar por no tratar en absoluto, por utilizar AINEs a demanda o incluso recurrir a la resección del fragmento óseo osteítico. De todas las estrategias, ésta parece ser la que mejores resultados produce sin embargo está reservada para aquellos casos muy sintomáticos que no responden a manejo oral. 

Bibliografía consultada
Vadivelu R, Green TP, Bhatt R. An uncommon cause of back pain in pregnancy. Postgrad Med J 2005;81:65–7.
Clarke DP, Higgins JN, Valentine AR, et al. Magnetic resonance imaging of osteitis condensans ilii. Br J Rheumatol 1994;33:599–600.
Olivieri I, Ferri S, Barozzi L. Osteitis condensans ilii. Br J Rheumatol 1996;35:295–7.
Peh WC. Osteitis condensans ilii. Am J Orthop Belle Mead Nj 2001;30:356.
Wagh S. Osteitis condensans ilii. J Assoc Physicians India 2010;58:41.
Mitra R. Osteitis Condensans Ilii. Rheumatol Int 2010;30:293–6.
Jenks K, Meikle G, Gray A, et al. Osteitis condensans ilii: a significant association with sacroiliac joint tenderness in women. Int J Rheum Dis 2009;12:39–43.
Tuite MJ. Sacroiliac joint imaging. Semin Musculoskelet Radiol 2008;12:72–82.

domingo, 30 de junio de 2013

Artrosis femoropatelar avanzada. ¿Fragmento óseo, calcificación o hueso sesamoideo?

La distinción entre una formación basada en la precipitación de calcio en un tejido y estructuras óseas supone un frecuente desafío interpretativo radiológico. 
Desde el punto de vista de la imagen la repercusión es escasa sin embargo la repercusión clínica es trascendental en tanto que afecta a las decisiones terapéuticas.
Un hueso sesamoideo es una formación supernumeraria que desde su osificación subcondral forma parte del esqueleto del sujeto y salvo excepciones muy puntuales, no tiene porque interferir con la mecánica normal de los recorridos articulares en tanto que estos se han establecido en su presencia. Algunos sesamoideos del pie pueden condicionar alteraciones en la biomecánica de la marcha cuando el sujeto experimenta cambios antropométricos: Alteración del apoyo plantar, ganancia de peso, desplazamiento del centro de gravedad por modificaciones del equilibrio axial, etc. Los neuromas de Morton, por ejemplo, pueden hacerse sintomáticos en tanto se relacionen con un sesamoideo. 
Las calicificaciones son el producto de un fenómeno de compensación mecánica que se produce en el seno de una estructura habitualmente sometida a estrés de tensión. La elección de los puntos en los que se desarrollan las calcificaciones periarticulares obeceden a un "reclamo fisiológico" y que se puede acelerar por la intercurrencia de otros fenómenos coadyuvantes como el hiperparatiroidismo. Estos reclamos fisiológicos son procesos inflamatorios a escala histológica que se producen cuando la noxa que afecta a un tendón es la sobre exposición repetida a tensiones altas. La constante ruptura y regeneración de fibras convoca fenómenos inflamatorios locales que incrementan la probabilidad de depósitos de cálcio.
Las calcificaciones en localizaciones ajenas al estrés biomecánico son una patología en si misma y se puede observar en enfermedades del tejido conectivo. Estas últimas quedan excluidas de nuestro diagnóstico diferencial.
Las proliferaciones osteofíticas son hallazgos relativamente frecuentes en las radiografías que se solicitan por dolor articular en personas mayores de 50 años. Estas no son más que la prolongación de un vértice cortical que denota la superposición constante de fenómenos regenerativos como respuesta a la sobre exposición a tensiones o compresiones mecánicas sobre estructuras carentes de amortiguación. Son marcadores radiológicos de la artrosis. Su formación requiere mucho tiempo y salvo alteraciones biomecánicas súbitas a su alrededor, no son la causa de los dolores articulares sino meros testigos del proceso degenerativo. Algunos osteofitos, sin embargo, cuando alcanzan grandes tamaños pueden acabar condicionando graves problemas mecánicos: Osteofitosis anterior dorsal con compresión esofágica, el pie del ultramaratonista (osteofitosis en cresta de gallo a nivel de las cuñas), disfunción fémoro-acetabular por proliferación osteofítica a nivel del labrum, etc.

Las siguientes son radiografías laterales de la rodilla de una misma paciente de 71 años realizadas con 4 años de diferencia. La paciente realiza una vida activa y recorre alrededor de 4 Km andando diariamente. Se quejaba de dolor mecánico de rodilla y se encontraba en tratamiento esporádico con paracetamol. 

Abril 2009


Si bien existen claros cambios degenerativos y fundamentalmente artrosis del compartimento femoro-patelar (Kellgren.Lawrence grado III), el proceso sobre el que queremos incidir es la lesión prepatelar (flecha) que se aprecia en las dos radiografías y que parece haber aumentado de tamaño después de 4 años.

¿Es un osteofito fragmentado? ¿Es una calcificación? ¿Es un hueso sesamoideo?

El proceso más fácilmente descartable es la calcificación. Unicamente los huesos tienen cortical y estroma que son fácilmente reconocibles en la radiografía simple. Las calcificaciones son estructuras carentes de cortical y según su forma tridimensional, la radiografía puede demostrar zonas de mayor o menor densidad en su interior. La estructura a la que apunta la flecha no se trata entonces de una calcificación.

La posibilidad de un osteofito fragmentado es bastante seductora. De hecho, haciendo una valoración detallada de la imagen, la vertiente patelar más cercana a la imagen dudosa parece describir una concavidad "en copa" que podría servir de receptáculo. Los osteofitos al ser prolongaciones oseas tienen cortical sin embargo estas son significativamente más gruesas que las correspondientes al hueso sano circundante y prácticamente no se puede ver estroma en su interior. Otro detalle a considerar es que los osteofitos son formaciones cuya base es ancha y sus extremos agudos simplemente por el hecho de que su progresión se inicia en una cortical. En ocasiones pueden proliferar distalmente y adquirir un aspecto pediculado. La imagen que estamos analizando no cumple estos criterios. Por otro lado, una fragmentación osteofítica no deja corticales íntegras en sus cabos cosa que se aprecia en los bordes confrontados de la patela y de la estructura a estudio.

Otro detalle relevante es el análisis de la posición de la estructura. Las mayores fuerzas de tensión que se registran en la patela están a nivel de la porción más superficial de la entesis del tendón del cuádriceps, no de las más profundas. En ese sentido no sería patofisiológicamente justificado que una formación osteofítica se forme en la entesis profunda sin casi existir en la entesis superficial.

Teniendo todo lo anterior en cuenta, la imagen que estamos estudiando se correspondería con un hueso supernumerario prepatelar que ha sufrido cambios degenerativos a lo largo de 4 años.

Esperamos que la anterior disertación sirva para el razonamiento de diagnósticos diferenciales en otras localizaciones.



miércoles, 26 de junio de 2013

Revisión de un tema: Terapias dirigidas contra la célula B en el Lupus Eritematoso Sistémico

La Dra. M. Ahijón ha escrito recientemente una publicación sobre las terapias en el LES cuya diana está en las células B. La presente entrada es un breve resumen comentado de dicho documento.

Anticuerpos anti-CD20

Rituximab:
Rituximab es un anticuerpo monoclonal quimérico dirigido contra una proteína de superficie expresada en los Linfocitos B maduros pero no en los pro-linfocitos B ni en las células plasmáticas (1,2).  Este fármaco fue aprobado inicialmente por la FDA en 1997 para el tratamiento del Linfoma no Hodgkin, su uso en reumatología comenzó posteriormente siendo aprobado por la FDA en 2006 para el tratamiento de la Artritis Reumatoide resistente a los anti-TNF.  Varios estudios no controlados han demostrado la utilidad del Rituximab en el Lupus Eritematoso Sistémico (3-12), sin embargo, dos importantes ensayos controlados y aleatorizados (LUNAR y EXPLORER), no fueron capaces de demostrar superioridad del tratamiento con rituximab en pacientes con LES. El estudio EXPLORER (13) se realizó en pacientes norteamericanos con LES clínicamente activo, definido por al menos una puntuación BILAG A en algún órgano o sistema ó BILAG B en 2 órganos o sistemas a pesar de tratamiento con Azatioprina, Micofenolato Mofetilo o Metotrexato. Los pacientes fueron aleatorizados a recibir Rituximab o placebo añadido a su tratamiento de base más 10 semanas de corticoides a altas dosis. El objetivo era demostrar el beneficio de añadir Rituximab a la terapia convencional. En el estudio no se objetivaron diferencias entre ambos grupos, sin embargo en un análisis por subgrupos se objetivó una mejoría significativa con rituximab en pacientes afro-americanos e hispanos comparados con pacientes caucásicos, lo que podría sugerir que pacientes con un curso más agresivo de la enfermedad podrían beneficiarse del tratamiento con rituximab. El estudio LUNAR (14) se realizó en pacientes con nefritis lúpica clase III o IV, los pacientes recibían tratamiento de inducción con micofenolato mofetilo más altas dosis de corticoides y rituximab o placebo. Este ensayo tampoco alcanzó sus objetivos primarios ni secundarios, sin embargo sí demostró superioridad del Rituximab frente a placebo en algunos parámetros como la disminución de la proteinuria, la mejoría de la función renal y una mayor disminución de la dosis de corticoides. También  se objetivó una mejor respuesta en los pacientes de raza negra aunque las diferencias encontradas no fueron estadísticamente significativas.
No deja de ser llamativa la diferencia encontrada en los resultados de los múltiples estudios no aleatorizados realizados con Rituximab y los resultados de los ensayos LUNAR y EXPLORER. Una posible explicación es que en el LUNAR y el EXPLORER se reclutaron pacientes con LES con actividad leve-moderada no refractarios a tratamiento convencional, de hecho, la mitad de los pacientes incluidos en el estudio LUNAR habían tenido un único episodio de nefritis lúpica. En los estudios no aleatorizados, sin embargo, los pacientes reclutados eran refractarios a tratamiento convencional. Otro hecho interesante es la mejor respuesta encontrada entre pacientes de raza negra en ambos estudios, lo que sugiere que aquellos pacientes con peor pronóstico serían los que más se beneficiarían del tratamiento con Rituximab.
Otra diferencia fundamental entre los estudios no aleatorizados y el EXPLORER y el LUNAR es el tratamiento de base utilizado, ya que en estos 2 últimos estudios se usaron agentes inmunosupresores de primera línea, que han podido enmascarar el potencial beneficio del Rituximab. Por otro lado, ni en el LUNAR ni en el EXPLORER se incluyó la asociación de ciclofosfamida con rituximab, una de las combinaciones que ha obtenido mejores resultados en los estudios no controlados.
Por último, los objetivos primarios del estudio EXPLORER eran quizás demasiado exigentes, ya que se evaluaba la respuesta en la semana 24 y las respuestas en el LES pueden ser más tardías. Además el BILAG clásico utilizado para medir respuesta tiene tendencia a acentuar la importancia de brotes menores.

Ocrelizumab:
Ocrelizumab es un anticuerpo monoclonal humanizado contra las células CD20 positivas. El estudio BELONG(15) comparó la eficacia de Ocrelizumab frente a placebo en pacientes con nefritis lúpica clase III/IV en tratamiento con MMF o ciclofosfamida. Este estudio demostró mejores resultados en el grupo tratado con Ocrelizumab, pero tuvo que ser suspendido en 2010 debido la aparición de infecciones graves en algunos pacientes de este grupo.

Anticuerpos anti-CD22

Epratuzumab
Epratuzumab es un anticuerpo monoclonal humanizado IgG1κ que se une a la molécula CD22, expresada fundamentalmente en la superficie de las células B maduras IgM e  IgD+, y en menor medida en el citoplasma y en la superficie de las células pro-B y pre-B (16,17).  En 2006 se llevó a cabo el primer estudio con epratuzumab, se trataba de un estudio abierto en el que 14 pacientes con LES fueron tratados con cuatro dosis de 360 mg/m2 de epratuzumab administradas cada 2 semanas con buenos resultados y tolerancia(18). Posteriormente dos grandes ensayos aleatorizados (ALLEVIATE-1 y ALLEVIATE-2) compararon epratuzumab frente a placebo añadidos a tratamiento estándar. Estos estudios tuvieron que ser suspendidos por problemas de abastecimiento del fármaco, sin embargo, los resultados en la semana 24 demostraron que los pacientes en tratamiento con epratuzumab requirieron menores dosis de corticoides que el grupo placebo (19). Recientemente se han publicado los resultados del estudio EBLEM realizado en 227 pacientes con LES moderado-severo, que concluían que 2400mg de epratuzumab (dosis acumulativa) eran bien tolerados y se asociaban con mejoría clínica (20). Será necesaria más evidencia científica para concluir la eficacia de este fármaco.

Belimumab:
La familia BLyS ( B Lymphocite Stimulator), también conocida como BAFF ( B-cell-activation factor), está compuesta por dos ligandos, que son BLyS y APRIL ( A Proliferation Inducing Ligand), y tres receptores, que son BLyS Receptor 3 (BR3), Transmembrane Activator and Calcium-signalling modulating and cyclophilin ligand (CAML) Interactor (TACI) y B-cell Maduration Antigen (BCMA). El ligando BLyS puede unirse a cualquiera de los receptores, mientras que APRIL solo se une al receptor BCMA y TACI. La función de la familia BLyS de receptores y ligandos no es del todo conocida, pero parece estar implicada en la maduración de los linfocitos B a varios niveles. Belimumab es un anticuerpo monoclonal humanizado IgGλ  que neutraliza el ligando BLyS. Inicialmente no demostró una mejoría significativa comparado contra placebo en un estudio fase II realizado en 449 pacientes con LES (21). Posteriormente dos estudios fase III (BLISS-52 y BLISS-76) alcanzaron sus objetivos primarios y secundarios y la FDA aprobó este fármaco para pacientes con LES. El estudio BLISS 52 se realizó en pacientes de Sur América, Asia y Europa del Este, mientras que el BLISS 76 se realizó en pacientes de Norte América y Europa. Los pacientes debían tener una puntuación de la menos 6 en el SELENA-SLEDAI para ser incluidos en los estudios (aunque los pacientes con nefritis lúpica severa o afectación neuropsiquiátrica fueron excluidos), y todos debían tener títulos de ANA o anti-DNA positivos. La respuesta al tratamiento fue medida en ambos estudios utilizando un índice compuesto, el SRI (Systemic Lupus Erythematosus Responder Index), que define respuesta como una reducción de 4 o más puntos en el SELENA-SLEDAI, no nuevas puntuaciones A o más de dos puntuaciones B  en ninguno de los dominios BILAG y que no haya empeoramiento en la puntuación del PGA (physician global assessment). El objetivo primario de ambos estudios era la respuesta SRI en la semana 52, siendo uno de los objetivos secundarios del BLISS 76 la respuesta SRI en la semana 76. Ambos estudios alcanzaron su objetivo primario con una respuesta mayor a tratamiento en el grupo con belimumab frente al grupo placebo, observándose además una respuesta dosis-dependiente, obteniendo el grupo con belimumab 10mg/kg mejor respuesta comparado con placebo que el grupo con belimumab 1mg/kg. El estudio BLISS 76 encontró mejor respuesta SRI en la semana 76 en el grupo con belimumab en comparación con placebo pero las diferencias no fueron estadísticamente significativas. Sin embargo, la mejoría obtenida en los niveles de complemento, así como en los títulos de anti-DNA se mantuvo en el grupo con belimumab desde la semana 8 hasta la semana 76, lo que respalda la longevidad del efecto producido por el belimumab en el control de la enfermedad. En resumen, ambos estudios concluyeron que belimumab era seguro y efectivo para pacientes con LES seropositivos, existiendo evidencia de la duración del efecto del belimumab hasta la semana 76 (22,23).

Atacicept:
Atacicept es una proteína recombinante humana entre uno de los reeceptores BLyS y la fracción Fc de la IgG que inhibe BLyS y APRIL. El estudio APRIL-SLE es un estudio randomizado doble ciego comparando atacicept frente a placebo en 461 pacientes con LES moderado-severo. Los resultados en la semana 52 de este estudio sugieren un menor riesgo de brotes en el grupo tratado con atacicept 150mg, aunque los objetivos primarios de este estudio no se alcanzaron debido a dos infecciones respiratorias graves que obligaron a finalizar este brazo del estudio. Se objetivó un efecto favorable en el grupo con atacicept en los niveles de complemento y anti-DNA, una disminución en el número de células B maduras y células plasmáticas y un descenso de las cifras de IgG, IgM e IgA. Curiosamente no se observaron niveles anormales de IgG en ninguno de los dos pacientes que desarrollaron las infecciones respiratorias. 

Bibliografía
Dado que se trata de un resumen comentado de un artículo original, omitimos las citas bibliográficas que nos ha remitido la autora. Una vez publicado el artículo original, dejaremos aqui la cita correspondiente del mismo.