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sábado, 2 de febrero de 2013

Liposarcoma y Degeneración Sarcomatosa



Los tumores de partes blandas se originan de células de estirpe mesenquimal. Los más frecuentes son los lipomas sin embargo su importancia clínica es escasa debido a que su comportamiento es benigno.
El propósito de esta breve revisión es establecer una distinción práctica entre dos tumoraciones de partes blandas: El liposarcoma y la degeneración sarcomatosa.
Por definición, la degeneración sarcomatosa o transformación sarcomatosa es una situación anatomopatológica en la que un tejido se transforma en un sarcoma. En la práctica, se utiliza el término para la modificación histológica de los lipomas en liposarcomas. El liposarcoma como tal, es una variedad de neoplasia maligna de origen mesenquimal cuya genesis se encuentra en lulas grasas dentro de la fibra estriada.
En la práctica clínica, la relevancia de esta distinción es muy alta. Considerando la alta prevalencia que tienen los lipomas dentro de la población, no es infrecuente que un paciente consulte por algún proceso relacionado con este tipo de tumores.

Los liposarcomas representan entre el 7% al 27% de todos los sarcomas de tejidos blandos y pueden aparecer sobre cualquier tejido graso. 


Antiguamente los liposarcomas eran considerados los tumores blandos más frecuentes del tipo de los sarcomas. En la actualidad, la definición de los histiocitomas fibrosos malignos como una entidad separada ha reducido la real incidencia de los liposarcomas. 


De acuerdo con investigaciones histológicas, se ha postulado que los liposarcomas se originan profundamente desde la grasa intramuscular. Se ha postulado también que los traumatismos pueden ser desencadenantes de la génesis de un liposarcoma.


La degeneración sarcomatosa es una entidad diferente, entendiéndose como la transformación de un lipoma a un liposarcoma. Este proceso no está sujeto a las características epidemiológicas de los liposarcomas primarios. Los reportes de degeneración sarcomatosa en la literatura son extremadamente infrecuentes sin embargo coinciden en que se producen sobre lipomas de gran tamaño (más de 10 cm) o en aquellos de rápido crecimiento aún cuando haya trascurrido un largo periodo de estabilidad en sus medidas. Otras características clínicas que nos deben hacer pensar en una degeneración sarcomatosa son: el sangrado, la aparición de dolor o el crecimiento rápido del lipoma.


Para un descarte de degeneración sarcomatosa es fundamental la realización de una RMN sin embargo, la presencia de clínica sugestiva de degeneración exige la extirpación y estudio histológico antes de descartar por completo la entidad.

FACTORES ASOCIADOS A LA APARICION DE UN LIPOSARCOMA
  • Masa de más de 10 cm de díámetro mayor.
  • Masa originaria de regiones profundas de la musculatura estriada.
  • Masa originaria de zonas en las que haya existido un traumatismo (controversial).

FACTORES QUE DEBEN DIRIGIR LA SOSPECHA A LA DEGENERACION SARCOMATOSA DE UN LIPOMA
  • Cambio repentino del tamaño de un lipoma (semanas o meses).
  • Lipoma doloroso.
  • Sangrado intralipomatoso o colindante con un lipoma. 

Teniendo todo ello en cuenta la valoración de procesos clínicos alrededor de una tumoración de partes blandas podría hacerse de la siguiente manera:

1. ¿La masa se relaciona con una articulación? Los procesos tumorales para-articulares nos deben hacer considerar primero a los gangliones o quistes sinoviales si su aparición es relativamente rápida (meses) mientras que evoluciones muy larvadas son más frecuentes en los lipomas.

2. ¿La masa ya existía previamente y recientemente se ha modificado? Los lipomas suelen tener un crecimiento paulatino hasta alcanzar un tamaño definitivo que puede ser muy variable y una vez en esta fase no se producen cambios. Los liposarcomas por otra parte crecen rápidamente sin detenerse siendo motivo de consulta en cuanto generan alteraciones mecánicas, dolor o síntomas relacionados con compresión de estructuras nerviosas. La degeneración sarcomatosa de un lipoma se comporta como una repentina modificación en la forma o el tamaño de un lipoma previamente conocido.

3. ¿Se han producido síntomas para-tumorales? Los cambios en la coloración de la piel, la presencia de dolor o la aparición de hematomas son signos que sugieren una degeneración sarcomatosa y por lo tanto signos de alarma que deben guiar al clínico a un descarte rápido y eventualmente a un tratamiento quirúrgico.

No tenemos constancia de la existencia de una guía de actuación para esta situación clínica en urgencias. A continuación un breve esquema que puede resumir el árbol de decisiones que seguimos para el manejo de los lipomas que producen sintomatología y que traen a los pacientes a nuestro servicio de urgencias. 
Esquema propuesto para el manejo desde urgencias.


 Bibliografía

  • Harrington AC, Adnot J, Chesser RS. Infiltrating lipomas of the upper extremities. J Dermatol Surg Oncol 1990;16: 8347.
  • Sanchez MR, Golomb FM, Moy JA, Potozkin JR. Giant lipoma: case report and review of the literature. J Am Acad Dermatol 1993;28: 2668.
  • Hakim E, Kolander Y, Meller Y, Moses M, Sagi A. Gigantic lipomas. Plast Reconstr Surg 1994;94: 36971.
  • Takagi H, Kato K, Yamada E, Suchi T. Six recent liposarcomas including largest to date. J Surg Oncol 1984;26: 2607.
  • Montenegro JSL, Fernandez CB, Ansio FG. Giant submuscular lipoma: clinical, diagnostic, and treatment aspects. Plast Reconstr Surg 1998;101: 5434.
  • Zografos GC, Kouerinis I, Kalliopi P, et al. Giant lipoma of the thigh in a patient with morbid obesity. Plast Reconstr Surg 2002;109: 14678.
  • Roger B, Delepine N, Laval-Jeantet M, et al. NMR examination of soft tissue tumors. J Radiol 1986;67: 36776.

martes, 17 de abril de 2012

Caso clínico: Síndrome de túnel del carpo con carpo normal.

Paciente mujer de 40 años, enfermera, diestra. Se presenta en urgencias por un cuadro de 3 meses de evolución caracterizado por adormecimiento del segundo dedo de la mano izquierda que se presenta durante la realización de sus actividades diarias. En ocasiones, ha despertado con parestesias en el 2º y 3º dedo de la misma mano con desaparicíón de los sintomas en cuestión de minutos. El motivo de la consulta fue que mientras estaba manipulando una aguja perdió el control del dedo y decidió consultar aconsejada para descartar un sindrome de túnel del carpo.
En urgencias presentaba un Tinnel negativo. La exploración pasiva y activa de la mano era rigurosamente normal sin apreciarse hipotrofia de interoseos ni ningún signo de distrofia. El pulso y el llenado capilar era normal.
En la región proximal del antebrazo a nivel de la cara ventral, la paciente presentaba un aumento de volumen que la paciente había interpretado como una "contractura".
Se realizó una ecografia del carpo donde no se apreciaba ninguna alteración del n. mediano.
Se realizó una ecografía del codo y del antebrazo donde se identificó una lesión fusiforme de 4,5cm x 2,1cm ubicada superficial a la inserción del t. del bíceps. El aspecto hipoecoico de la lesión y su morfología regular sugería el diagnóstico de lipoma (foto 1).
Se solicitó una RMN que se realizó en el corto plazo y que respaldó el diagnóstico. (foto 2).

El sindrome del túnel del carpo (STC) se define como una lesión, casi siempre compresiva, del nervio mediano a su paso por el carpo. En anteriores entradas de este blog hemos elaborado sobre esta entidad, factores de riesgo y epidemiología. El presente caso clínico nos sirve para tener en cuenta que en ocasiones, la clínica que a priori sugiere un STC puede obedecer a un proceso proximal al carpo, igualmente compresivo que en este caso se debe a un proceso braquial anterior. Esta consideración debe ser valorada cuando una sospecha de STC no se ve suficientemente corroborada por la exploración clínica.


Foto 1. Vista longitudinal (Logic view) de la cara anterior del antebrazo
(*) Punto de entesis del bíceps braquial.

Foto 2. RMN de antebrazo en T1. Se aprecia la lesión ocupante de espacio
y su independencia de los tendones flexores del codo.

Recomiendo una reciente revisión de libre acceso sobre el diagnóstico del STC de este año realizada por Ibrahim et al. y publicada en el Open Orthopedics Journal.

domingo, 26 de febrero de 2012

Caso Clínico: Tumoración anterior de la rodilla.


Una mujer de 91 años se presenta en la urgencia con una masa blanda en la rodilla derecha. Señala que lleva esa masa desde los 15 años de edad, nunca le ha producido dolor aunque ha limitado el apoyo sobre la rodilla.
La paciente fue diagnosticada a los 20 años de lipoma de rodilla. No fue intervenida y no recuerda que se le hayan realizado pruebas diagnósticas que ratificaran dicho diagnóstico.
Consulta porque en los últimos 7 días nota aumento de volumen, descamación y coloración violacea en la zona más distal.
¿Cuál puede ser el diagnóstico?