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viernes, 5 de julio de 2013

Hepatitis B y C en Reumatología: Simplificando la información.

La siguiente revisión práctica es una gentil colaboración de la Dra. Cristina Macía.
 
 
El screening de los virus hepatotropos B y C forma parte de nuestra práctica médica habitual, principalmente antes de iniciar un tratamiento biológico (aunque según las últimas opiniones de expertos más estrictas, deberíamos pedirlos antes de iniciar cualquier tipo de nmunosupresor).
 
El problema surge cuando el resultado no es 100% negativo, sino que nos encontramos un incómodo anticuerpo positivo que nos cuesta tanto interpretar. Los compañeros de Gastroenterología siempre estarán a mano para cualquier duda o incluso para tomar decisiones conjuntas, pero como reumatólogos podemos y debemos saber qué patrones de anticuerpos se nos pueden presentar, y cómo actuar ante ellos.
 
De los dos tipos de virus que nos ocupan, el VHC es el más sencillo. ¿Qué tenemos que pedir? Ac anti VHC: si sale positivo, pediremos la PCR para RNA del VHC (si es positivo confirma infección activa) y genotipo del VHC. Aunque tengamos un paciente con VHC positivo, el tratamiento con fármacos biológicos (siempre en consenso con Gastroenterología) con Rituximab y antiTNF (sobre todo Etanercept) es seguro, y así lo han demostrado, incluso en el caso de los antiTNF aumentando el aclaramiento viral.
 
Los mayores quebraderos de cabeza nos los da el VHB. Hemos intentado simplificar las últimas informaciones:
 
            - Según las últimas publicaciones y presentaciones en congresos,  podemos tratar a un paciente con VHB controlado con MTX a dosis bajas y biológico (especialmente Tocilizumab) EXCEPTO RITUXIMAB.
 
            - ¿Quién es cada anticuerpo y antígeno?:
o   Ac HBs “el bueno” à protección
o   Ag HBe “el feo” à el virus se está replicando, paciente contagioso
o   Ag HBs “el malo” à infección, VHB positivo
o   Ac HBc “maybe” à quizás haya estado en contacto
 
 

REFERENCIAS
  • Saag KG, Teng GG, Patkar MN, Anuntiyo J, et al. American College of Rheumatology 2008 Recommendations for the Use of Nonbiologic and Biologic Disease-Modifying Antirheumatic Drugs in Rheumatoid Arthritis. Arthritis & Rheumatism (Arthritis Care & Research) Vol. 59, No. 6, June 15, 2008, pp 762–784.
  • Singh JA, Furst DE, Bharat A, Curtis JR, et al. 2012 Update of the 2008 American College of Rheumatology Recommendations for the Use of Disease-Modifying Antirheumatic Drugs and Biologic Agents in the Treatment of Rheumatoid Arthritis. Arthritis Care & Research
Vol. 64, No. 5, May 2012, pp 625–639.
  •  
  • Joung-Liang Lan, Yi-Ming Chen, Tsu-Yi Hsieh, Yi-Hsing Chen, Chia-Wei Hsieh,  Der-Yuan Chen,  Sheng-Shun Yang. Kinetics of viral loads and risk of hepatitis B virus reactivation in hepatitis B core antibody-positive rheumatoid arthritis patients undergoing anti-tumour necrosis factor alpha therapy. Ann Rheum Dis 2011;70:1719–1725.
  • D Vassilopoulos, A Apostolopoulou, E Hadziyannis, G V Papatheodoridis, S Manolakopoulos, J Koskinas, E K Manesis, A I Archimandritis. Long-term safety of anti-TNF treatment in patients with rheumatic diseases and chronic or resolved hepatitis B virus infection. Ann Rheum Dis 2010;69:1352–1355.
  • Tina Ding, Jo Ledingham, Raashid Luqmani, Sarah Westlake, et al. BSR and BHPR rheumatoid arthritis guidelines on safety of anti-TNF therapies. Rheumatology (Oxford). 2010 Nov;49(11):2217-9

 

 

 

 



sábado, 20 de abril de 2013

Consenso sobre bloqueo de IL-6 en artritis reumatoide

En el reciente número de Ann Rheum Dis, ha sido publicado el documento de consenso sobre el uso del inhbidor de IL-6 en pacientes con Artritis Reumatoide. Este artículo de acceso libre sintetiza las recomendaciones para el uso de Tocilizumab, para el estudio previo al inicio del tratamiento y otros aspectos relacionados.

Entre los firmantes de este documento se encuentran J Smolen, P Emery, G Ferraccioli, V Bykerk, E Martin-Mola y D van der Heijde.

El documento se compone de los siguientes apartados:

Recomendaciones para el uso de TCZ en pacientes con AR. Se establece la indicación de uso de TCZ en pacientes con respuesta inadecuada o intolerancia a al menos un FAME y/o a un aTNF. Esta indicación, cierra la necesidad de rotar FAMEs antes de dar paso a la indicación y tampoco exige el fracaso primario o secundario a un aTNF. Por otra parte, sí que se reconoce la necesidad de optimizar el tratamiento FAME y/o aTNF antes de establecer un fracaso terapéutico.
Los autores exponen la evaluación de los ensayos clínicos disponibles con el uso de TCZ y sus correspondientes alcances al criterio de respuesta ACR20, ACR50 y ACR70 en grupos de pacientes con los perfiles de elegibilidad antes señalados. Entre estos estudios se encuentran los conocidos: CHARISMA, OPTION y  LITHEA (TCZ asociado a FAME) y ADACTA, SATORI, AMBITION, ACT-RAY y SAMURAI (TCZ en monoterapia).
Se establece también la idoneidad del uso de TCZ asociado a MTX a otros FAMEs o en monoterapia. Recordemos que en una entrada previa de este blog realizamos una revisión sobre este aspecto en particular.
En cuanto a la recomendación posológica la recomendación es el uso de 8mg/Kg/mes. Recordemos que el estudio CHARISMA no encontró diferencias significativas entre el beneficio de la protección estructural o de la funcionalidad clínica de la dosis de 4mg y 8mg/Kg/mes sin embargo se detectó una superioridad no estadísticamente significativa de la respuesta clínica exclusivamente.
En la misma línea de respuesta al tratamiento, los autores destacan el beneficio del uso de TCZ en el retraso de la progresión del daño estructural aludiendo a los resultados de los estudios LITHE y ACT-RAY.

Consideraciones antes de iniciar el tratamiento. Los autores recomiendan que los pacientes a quienes se plantee el uso de TCZ tengan una actividad de la enfermedad apropiadamente medida mediante cualquiera de los siguientes puntajes: DAS28 > 3.2, CDAI > 10, SDAI > 11. Anotan que es preferible que la PCR se encuentre elevada.
A su vez, destacan la necesidad de distanciar el inicio de TCZ de otros tratamientos biológicos aTNF con el propósito de no incrementar el riesgo de infecciones graves: ETN 2 semanas, ADM e IFM 8 semanas. Al respecto de las infecciones graves reconocen que los reportes de eventos adversos no son aún comparables a los de los aTNF debido a la diferencia de experiencia de uso.

Screening antes de iniciar TCZ. Los autores, para este apartado, se han basado en las características de los pacientes que fueron excluidos de los distintos ensayos clínicos que hay disponibles.
Se recomienda atender a las recomendaciones de vacunación correspondientes a cada región antes de iniciar el tratamiento con TCZ y evitar la exposición a vacunas vivas como rubeola o herpes una vez iniciado el tratamiento.
Todos los pacientes con serologías VHB o VHC fueron excluidos de los ensayos con TCZ.
En general los estudios previos al uso de terapias biológicas son superponibles a los que se recomiendan conducir antes de iniciar TCZ. 
Dos detalles a destacar son: El antecedente de diverticulitis incrementa el riesgo de perforación intestinal en pacientes tratados con TCZ; y que el uso de corticoides asociado a TCZ incrementa la probabilidad de infecciones en mayor medida que con FAMEs, con aTNF o por si mismos.

Recomendamos intensamente la lectura de este documento de consenso.


Smolen JS, Schoels MM, Nishimoto N, et al. Consensus statement on blocking the effects of interleukin-6 and in particular by interleukin-6 receptor inhibition in rheumatoid arthritis and other inflammatory conditions. Ann Rheum Dis Published Online First: 21 November 2012. doi:10.1136/annrheumdis-2012-202469

viernes, 25 de enero de 2013

Puesta al día en terapéutica de la Artritis Idiopática Juvenil: Eficacia y seguridad del Canakinumab y Tocilizumab



La presente revisión es una gentil colaboración de las Dras. Cristina Macía y MariLuz Gamir Gamir, de la Unidad de Reumatología Infantil y del Adolescente del Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid).

La artritis idiopática juvenil sistémica (AIJs) es la categoría clínica más grave de este grupo de enfermedades reumatológicas pediátricas. Cursa de forma característica con artritis, fiebre en picos, rash asalmonado (coincidente y exacerbado durante los picos de fiebre), hepatoesplenomegalia, adenopatías, serositis y aumento de reactantes de fase aguda. Su complicación más preocupante y de riesgo vital es el síndrome de activación macrofágica (SAM). Es la verdadera enfermedad de Still, que a partir de los 16 años pasa a ser conocida como enfermedad de Still del adulto. El tratamiento se ha basado históricamente en AINEs, corticoides y Metotrexato, con limitada respuesta. En los últimos años, al haberse estudiado más a fondo la implicación inmune del cuadro, se ha descubierto que la inmunidad innata tiene un importante papel, e incluso se ha considerado que pueda ser un síndrome autoinflamatorio. La participación de las interleukinas 1 y 6 ha cobrado protagonismo, y por tanto las terapias biológicas que se dirigen contra estas dianas (Anakinra anti IL-1, Canakinumab anti IL-1 beta, Tocilizumab anti IL-6).



En el número de Diciembre de 2012 de la prestigiosa revista New England Journal of Medicine han sido publicados dos ensayos clínico y una editorial de gran impacto y relevancia en este campo. En ellos se evalúa la eficacia y seguridad del tratamiento de la AIJs con Canakinumab y Tocilizumab en sendos ensayos clínicos multicéntricos. La importancia de estos estudios no es sólo el resultado, sino tener en cuenta la dificultad de encontrar series de este tamaño en niños con una patología grave, y el componente ético del uso de placebo (aún estando exhaustivamente regulado).



El primer ensayo, de Nicola Ruperto y colaboradores, parte de 84 niños de 63 centros de entre 2-19 años con AIJs activa (fiebre, al menos artritis de 2 localizaciones y aumento de PCR) con una media de enfermedad de 2 años, en su mayoría con uso previo de otros fármacos (Anakinra, Tocilizumab, anti TNF). Se divide en dos subestudios:


  • Trial 1. Durante 29 días y con el objetivo primario de obtener una respuesta ACRp30, dividen a los niños en dos grupos: 43 reciben Canakinumab y 41 placebo. En caso de obtener la respuesta ACRp30 al día 15, los pacientes pasan directamente a la segunda fase (y esto lo consigue el 84% del grupo Canakinumab). 
  • Trial 2. A su vez dividido en dos:
  1. Fase abierta. 177 pacientes  reciben Canakinumab. El objetivo es comprobar si se consigue descenso de corticoides, y lo consigue el 56%.
  2. Fase de retirada. 100 pacientes (los estables en respuesta ACRp30 y sin corticoides o en dosis reducida estable) son aleatorizados a continuar con Canakinumab (50 niños) o a sustituirlo por placebo (50 niños). En caso de brote en el grupo placebo, automáticamente se pasa al grupo Canakinumab. El objetivo es comprobar el tiempo que transcurre hasta que se produce un brote (fiebre de al menos 2 días y empeoramiento de al menos el 30% en un mínimo de 3 de las 6 variables de ACRp30). En el grupo con Canakinumab, el 74% no brotan (frente al 24% del grupo placebo) y un 62% pasan a fase inactiva (frente al 34% del grupo placebo).

Como reacciones adversas, no hay ningún caso que suponga retirada del estudio, hubo 7 infecciones no oportunistas, 7 casos de SAM (5 en el grupo Canakinumab y 2 en placebo) y 4 muertes (2 durante el estudio por SAM, y 2 más tras el estudio por “efecto terapéutico insatisfactorio” y meningitis). El estudio concluye que se demuestra la eficacia del Canakinumab en la AIJ sistémica con sintomatología predominante sistémica.



El segundo estudio, firmado por Fabrizio De Benedetti y colaboradores, parte de 112 niños incluidos desde 43 centros, de entre 2-17 años, con AIJs activa (en base a artritis de al menos 5 localizaciones, o al menos 2 que además tengan fiebre), con una media de enfermedad de 5 años, la mayoría habiendo recibido previamente FAMEs, Anakinra y anti TNF. Se divide en dos fases: 

  1. Hasta la semana 12 el objetivo es valorar la desaparición de la fiebre (si la había) o la no aparición de esta, y conseguir una respuesta ACRp30. La muestra se aleatoriza en un grupo con Tocilizumab (75 niños) y otro placebo (37 niños). El objetivo lo consigue el 85% del primer grupo frente al 24% del segundo (en el que además el 54% al no responder pasan precoz y directamente a la segunda fase).
  2. Fase abierta. Todos los niños reciben Tocilizumab. Seguimiento durante 5 años.

El grupo de Tocilizumab no sólo consigue el objetivo primario en mayor porcentaje de casos que el placebo, sino también respuestas ACRp70 y 90, y mejora más los síntomas sistémicos y alteraciones analíticas (anemia, trombocitosis, aumento de reactantes). Como reacciones adversas, en 6 casos obligaron a retirar el tratamiento con Tocilizumab. Hubo 3 casos de SAM, 6 muertes (neumotórax a tensión, accidente, sepsis, HT pulmonar en dos casos y SAM), casos de neutropenia grave con 7 infecciones e hipertransaminasemia.

El estudio concluye que Tocilizumab es eficaz para la AIJ sistémica, pero remarca la importancia de eventos adversos como infecciones, neutropenia y aumento de transaminasas.



Ambos estudios son semejantes en cuanto al objetivo primario (alcanzar una respuesta ACRp30), el seguimiento (artritis, rango de movilidad, VAS global del médico, VAS global del paciente/padres, CHAQ-DI, VSG en el caso del Tocilizumab y PCR en Canakinumab), y en cuanto a los resultados (consiguen el objetivo primario muy rápido, siempre antes que el grupo placebo, y consiguen reducir la pauta de corticoides).



La principal diferencia la encontramos en las reacciones adversas, que parecen más frecuentes con Tocilizumab que con Canakinumab, aunque siempre teniendo en cuenta que son niños en un estadio avanzado de la enfermedad, con posibles complicaciones secundarias, y que han pasado por numerosos FAMEs y biológicos previamente. Otra diferencia es que en el estudio con Tocilizumab la fiebre no es un criterio de inclusión obligatorio.



La editorial, firmada por C. Sandborg y E. Mellins, remarca la importancia de los resultados en cuanto a magnitud y tiempo de respuesta, sin desmarcarse por uno u otro tratamiento. Estos artículos suponen la confirmación de nuevas dianas de actuación en niños con AIJ sistémica, lo que supone un antes y un después en esta enfermedad.

Bibliografía



  • Ruperto N, Brunner HI, Quartier P, et al. Two randomized trials of canakinumab in systemic juvenile idiopathic arthritis. N Engl J Med 2012;367:2396-2406
  • De Benedetti F, Brunner HI, Ruperto N, et al. Randomized trial of tocilizumab in systemic juvenile idiopathic arthritis. N Engl J Med 2012;367:2385-2395
  • Christy Sandborg, M.D., and Elizabeth D. Mellins, M.D. A new era in the treatment of systemic juvenile idiopathic arthritis. N Engl J Med 2012; 367:2439-2440








domingo, 20 de enero de 2013

Tocilizumab en monoterapia o asociado a MTX: Una alternativa a tener en cuenta sin perder de vista algunos pequeños detalles.


En 2010, Jones G y colaboradores publicaron un conocido estudio comparativo entre MTX y TZM, ambos en monoterapia en pacientes con Artritis Reumatoide (AR) con actividad moderada o grave. Este estudio, conocido como AMBITION, tuvo como variables de salida principales el alcance de la remisión ACR20, 50 y 70. La demostración de que el TZM superaba al MTX fue bastante contundente y la tasa de eventos adversos no fue superior por lo que desde entonces, quedó suficientemente sustentada la indicación de TZM en pacientes con AR no susceptibles de mantener el MTX como tratamiento coadyuvante a una terapia biológica, necesaria por otra parte, debido a la alta actividad de la enfermedad.
 
Sin embargo, el mismo año, Smolen JS y colaboradores publicaron las guías EULAR para el manejo de AR con FAMEs y terapias biológicas. Este consenso incluía como primera indicación terapéutica, ante una AR mal controlada con FAMEs, el uso de un anti-TNF asociado a MTX. 

En el número actual del Ann Rheum Dis, Dougados y colaboradores han publicado un interesante estudio que confronta el uso de TZM en monoterapia con TZM + MTX en pacientes con AR que no han respondido a MTX. Los autores sentencian que alrededor de un tercio de pacientes que reciben terapia biológica no lo hacen concomitantemente al MTX. Esta afirmación -que probablemente despierte alguna observación, al menos en la experiencia española- se basa en los registros alemanes e ingleses que respectivamente hicieron públicos Listing J y col en 2006 y Soliman MM y col en 2011. Finalmente sostienen que la monoterapia biológica es elección en pacientes con tolerancia inapropiada al MTX, con riesgo de hematotoxicidad quienes han presentado previamente indicios de toxicidad hepática. En este contexto es que los autores sustentan la importancia de comparar el beneficio de usar TZM en monoterapia frente a TZM+MTX en pacientes con AR y mala respuesta previa al MTX.
 

Se trata de un ensayo clínico a 24 semanas con dos brazos: MTX+TZM (8 mg/Kg/4s) o PBO + TZM (8mg/Kg/4s). Las variables objetivo a medir fueron la proporción de pacientes que a las 24 semanas alcanzaron un DAS28-VSG de remisión, grado sintomático, calidad de vida y progresión del daño estructural. La randomización culminó con un total de 512 pacientes quienes alcanzaron el seguimiento de 24 semanas. El criterio de remsión DAS28-VSG fue alcanzado por 40.4% pacientes TZM+MTX y por 34.8% pacientes TZM+PBO (p=0.19). La progresión radiológica en el periodo de seguimiento fue mínima y no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos. Tampoco se registraron diferencias entre la aparición de eventos adversos infecciosos graves entre los grupos. 


Los autores concluyen que no existe superioridad en el uso de TZM+MTX sobre el uso de TZM en monoterapia. 


Aunque el diseño estadístico del estudio es impecable, existen tres observaciones que merecen consideración:


  • La dosis media de MTX administrada a los pacientes previo al inicio de la randomización fue de 16.0 DE 4.4 mg/s. Esto indica que una proporción no despreciable pudo estar recibiendo alrededor de 12.5mg/s.
  • No existe información sobre la dosis de MTX que se administró a los pacientes del brazo TZM+MTX. En los criterios de inclusión se indica que se exigió al menos 15mg/s en las recientes 6 semanas o más. Este dato parece contradecir la media y DE que nos ofrecen como "baseline". Sería interesante saber si los pacientes que recibieron MTX lo hicieron a dosis que pudiéramos interpretar como plenas de modo que la extrapolación a nuestra práctica habitual sea más sencilla.
  • Finalmente los autores nos indican la proporción de pacientes de cada brazo que recibían corticoides de forma concomitante pero no se conoce la dosis.



Pese a que estas interrogantes tampoco se responden con la información suplementaria disponible, no deja de ser un estudio interesante y de lectura recomendable.



Referencias

  • Jones G, Sebba A, Gu J, Lowenstein MB, Calvo A, Gomez-Reino JJ, et al. Comparison of tocilizumab monotherapy versus methotrexate monotherapy in patients with moderate to severe rheumatoid arthritis: the AMBITION study. Ann. Rheum. Dis. enero de 2010;69(1):88-96. 
  • Smolen JS, Landewé R, Breedveld FC, Dougados M, Emery P, Gaujoux-Viala C, et al. EULAR recommendations for the management of rheumatoid arthritis with synthetic and biological disease-modifying antirheumatic drugs. Ann. Rheum. Dis. junio de 2010;69(6):964-75.
  • Listing J, Strangfeld A, Rau R, Kekow J, Gromnica-Ihle E, Klopsch T, et al. Clinical and functional remission: even though biologics are superior to conventional DMARDs overall success rates remain low--results from RABBIT, the German biologics register. Arthritis Res. Ther. 2006;8(3):R66. Soliman MM, Ashcroft DM, Watson KD, Lunt M, Symmons DPM, Hyrich KL. Impact of concomitant use of DMARDs on the persistence with anti-TNF therapies in patients with rheumatoid arthritis: results from the British Society for Rheumatology Biologics Register. Ann. Rheum. Dis. abril de 2011;70(4):583-9.  
  • Dougados M, Kissel K, Sheeran T, Tak PP, Conaghan PG, Mola EM, et al. Adding tocilizumab or switching to tocilizumab monotherapy in methotrexate inadequate responders: 24-week symptomatic and structural results of a 2-year randomised controlled strategy trial in rheumatoid arthritis (ACT-RAY). Ann. Rheum. Dis. enero de 2013;72(1):43-50.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Tocilizumab en Artritis Reumatoide, pero en circunstancias cercanas a la práctica clínica

Uno de los inconvenientes más importantes para que los clínicos asumamos las recomendaciones que se concluyen de muchos ensayos clínicos relacionados con el uso de terapia biológica en nuestros pacientes, es la capacidad de extrapolación de los resultados de estos estudios en nuestros propios pacientes.

Bykerk y colaboradores han publicado en el último número de Annals of Rhemautic Diseases un ensayo clínico en el que se prueba la seguridad de usar Tocilizumab (TZM) en pacientes con AR con fracaso a terapia FAME y/o aTNF. El artículo es de acceso abierto y como particularidad incluye una serie de pacientes cuyo perfil es ciertamente más aproximado a la práctica clínica habitual que al que estamos habitualmente acostumbrados en ensayos semejantes. 

Se trata de un estudio multicéntrico (25 países y 264 centros) que incluyó 1681 pacientes, 976 de ellos sin tratamiento previo con aTNF, 298 usuarios previos (discontinuación al menos dos menes antes del inicio del ensayo) de aTNF y 407 usuarios recientes (discontinuados en los recientes dos meses).
La proporción de pacientes de sexo femenino fue del 81%, la edad media de 54 años (con una DE bastante homogénea entre los tres grupos), un tiempo de enfermedad de 9.6 años y un DAS28 de 6.0 DE 1.2 indicativo de importante actividad de la enfermedad. El 49% de los pacientes enrolados se encontraba en tratamiento con corticoides. Curiosamente no se indica la proporción de pacientes con FR positivo o con aCCP positivo. El número de articulaciones tumefactas al momento de la inclusión fue de 12.8 DE 9.2.
Atendiendo exclusivamente al perfil de los pacientes podemos comentar que se trata de un perfil de alta actividad. 
En cuanto a los tratamientos a los que los pacientes estaban sometidos podemos destacar que la dosis media de MTX de los pacientes que lo estaban recibiendo fue de 17.5 mg/sem, SSZ de 1.9g/d, LEF de 18.4mg/d. La proporción de pacientes que se encontraban recibiendo corticoides fue de 49%. Siendo de 56.4% en los que habían utilizado aTNF previamente y 48.2% en los que habían utilizado recientemente aTNF. La dosis media de corticoides fue de 7.2mg/d.
Los pacientes recibieron una dosis de 8mg/Kg de TZM cada 4 semanas durante 24 semanas. Se mantuvo el tratamiento con FAMEs salvo que no fuese bien tolerado.
Un total de 12.8% de pacientes discontinuaron TZM de forma precoz. 5.1% por acontecimientos adversos (AE). Se reportaron cuatro muertes: Sepsis estreptocócica, parada cardiaca (2) y disección aórtica. un caso de sepsis y un arresto cardiaco fueron considerados como posiblemente relacionados con el tratamiento con TZM. 
La proporción más baja de AE ocurrió en los paciente que no habían recibido previamente aTNF: 74.4 AE por cada 100 pacientes año contra 82.6 en el caso de pacientes que habían recibido aTNF recientemente. 
Los autores destacan que se reportaron 148 eventos adversos graves, representando eso el 7.8% de todos los AE y anotan que el 56.1% fueron considerados no relacionados con el tratamiento con TZM.
En cuanto a la eficacia medida en términos ACR20/50/70/90 tenemos que fue de 66.9%, 46.6%, 26.4% y 8.7% respectivamente a las 24 semanas. En todos las medidas ACR fueron superiores en pacientes que no habían recibido aTNF frente a aquellos que ya habían estado previamente expuestos.

El objetivo principal de este trabajo ha sido el de demostrar la seguridad del uso de TZM en pacientes con AR. La respuesta ACR que nos demuestran sus cifras son comparables a resultados obtenidos con aTNF. Los autores incorporan en el ánalisis la comparación de resultados entre quienes han recibido recientemente, antiguamente y quienes no han recibido aTNF encontrando que el beneficio en términos de seguridad y respuesta ACR es mayor en quienes recbireron TZM como primer biológico. Como conclusión fundamental establecen, como respuesta a su objetivo fundamental, que el TZM es un fármaco tan seguro como los aTNF.

Bykerk VP, Ostör AJK, Alvaro-Gracia J, Pavelka K, Ivorra JAR, Graninger W, et al. Tocilizumab in patients with active rheumatoid arthritis and inadequate responses to DMARDs and/or TNF inhibitors: a large, open-label study close to clinical practice. Ann. Rheum. Dis. diciembre de 2012;71(12):1950-4.