viernes, 6 de julio de 2012

La gota en el paciente trasplantado


A continuación exponemos un resumen de parte del trabajo de revisión pubicado en 2010 por Schwab y colaboradores en el Best Practice and Research Clinical Rheumatology.

La artritis inflamatoria más frecuente en pacientes trasplantados es la gota, especialmente en el caso de trasplante renal y cardiaco. Los estudios de pacientes trasplantados renales han mostrado unas tasas de hiperuricemia asintomática que van del 50% al 80% con ciclosporina (CsA) y del 11%-25% con azatioprina, y la prevalencia de la gota con el empleo de estos fármacos es de un 4%-28% y un 0%-8%, respectivamente. La presencia de un diagnóstico de gota previo al trasplante aumenta significativamente la probabilidad de presentar gota tras el trasplante, y se asocia a una enfermedad más grave que la gota aparecida de novo.

La gota post-trasplante tiene una prevalencia mayor en los varones que las mujeres. La enfermedad poliarticular con tofos puede desarrollarse rápidamente, en un plazo inferior a los 5 años tras un primer episodio debido al mayor grado de hiperuricemia. Se han descrito localizaciones atípicas, incluida la columna vertebral, que pueden comportar dificultades diagnósticas, aunque estas no son exclusivas de pacientes trasplantados.

El tratamiento definitivo de la gota debe establecerse con la aspiración de articulaciones inflamadas o tofos y la demostración de la presencia de cristales de ácido úrico. Debe descartarse la artritis séptica, dado el riesgo de que haya microorganismos poco habituales o que coexistan con una articulación afectada por el depósito de microcristales. Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos no deben usarse en presencia de una enfermedad renal crónica (ERC) o insuficiencia cardiaca mal compensada concomitantes. Los AINE deben utilizarse con extrema precaución en los pacientes tratados con CsA para evitar una exacerbación de la vasoconstricción intrarrenal. La colchicina es eficaz en la gota aguda no asociada al trasplante, si se inicia la administración en las primeras 12 horas tras el inicio del cuadro, pero se asocia a efectos secundarios gastrointestinales predecibles. El fármaco es eliminado principalmente por el hígado, de forma inalterada o tras ser metabolizado por el CYP3A4, y depende de la bomba de transporte de glucoproteína de resistencia a múltiples fármacos (MDR). CsA inhibe tanto el CYP3A4 como la MDR. En consecuencia, si se emplea colchicina con CsA, es necesario reducir la dosis en un 60% para evitar la mielosupresión y neuromiopatía inducidas por colchicina. La mayor parte de los pacientes trasplantados reciben dosis de mantenimiento anti-rechazo de corticosteroides orales. El aumento de la dosis basal de prednisona a 40 mg hasta que mejoran los síntomas de gota y la reducción posterior a lo largo de 7-10 días es una opción efectiva. Puede sustituirse la prednisona por dexametasona oral en los pacientes con insuficiencia cardiaca, con objeto de reducir al mínimo los efectos mineralcorticoides. El tratamiento con corticoides intraarticulares es práctico cuando hay una o dos articulaciones inflamadas y una vez se ha descartado la infección. No hay suficiente información que avale el uso de Anakinra en pacientes trasplantados con gota.
El tratamiento hipouricemiante puede iniciarse tras el primer episodio de artritis gotosa. Alopurinol, un inhibidor de la xantina oxidasa, es el tratamiento de reducción de urato de primera línea en la gota asociada al trasplante, empezando con 50-100 mg, y con un ajuste de la dosis para alcanzar un objetivo de uricemia < 6 mg dl-1, al tiempo que se realiza un seguimiento del hemograma y la función renal y hepática con una frecuencia de hasta cada 4 semanas en las fases iniciales. La inhibición de la xantina oxidasa interfiere también en el metabolismo de azatioprina, y la combinación puede conducir a una mielosupresión grave. Micofenolato mofetilo no interacciona con alopurinol y puede utilizarse para sustituir de forma segura el tratamiento de azatioprina. También es necesaria una reducción de la dosis de CsA cuando se emplea con alopurinol, puesto que éste aumenta los niveles mínimos de CsA en un 10%-30%. Febuxostat, un inhibidor de la xantina oxidasa no purínico que ha sido autorizado recientemente para el tratamiento de la gota, no se ha evaluado aún en el contexto del trasplante. Es de destacar que el uso de fexubostat en combinación con azatioprina está contraindicado.
Los fármacos uricosúricos reducen los niveles de uricemia inhibiendo la resorción renal del urato filtrado. Probenecid es el único fármaco uricosúrico comercializado en los Estados Unidos y es ineficaz en la ERC cuando el aclaramiento de creatinina es inferior a 60 ml min. Al aumentar la excreción de ácido úrico, probenecid puede conducir a una nefrolitiasis, que en un riñón trasplantado denervado puede no manifestarse hasta que se ha producido una lesión renal aguda. Además, probenecid reduce los niveles mínimos de CsA, por lo que es necesario aumentar la dosis de este fármaco. Benzbromarona es un uricosúrico potente que es eficaz en presencia de un aclaramiento de creatinina de tan solo 25 ml min. Se comercializa en Japón, y con un acceso limitado en Europa, y se utiliza cuando el paciente no responde o es alérgico a alopurinol. En los pacientes trasplantados renales tratados con CsA, benzbromarona parece ser más eficaz que alopurinol para reducir los niveles séricos de urato, y es bien tolerada a pesar de la preocupación existente respecto a la hepatotoxicidad y la nefrolitiasis.

Artículo resumido

  • Schwab P, Lipton S, Kerr GS. Rheumatologic sequelae and challenges in organ transplantation. Best Pract Res Clin Rheumatol. 2010 jun;24(3):329–40. 

Bibliografía citada en el resumen:

  • Stamp L, Ha L, Searle M, et al. Gout in renal transplant recipients. Nephrology (Carlton) 2006;11:367–71.
  • Stamp L, Searle M, O’Donnell J, Chapman P. Gout in solid organ transplantation: a challenging clinical problem. Drugs 2005;65:2593–611.
  • Kahl LE, Thompson ME, Grifth BP. Gout in the heart transplant recipient: physiologic puzzle and therapeutic challenge. Am J Med 1989;87:289–94.
  • Baethge BA, Work J, Landreneau MD, McDonald JC. Tophaceous gout in patients with renal transplants treated with cyclosporine A. J Rheumatol 1993;20:718–20.
  • H ernandez-Molina G, Cachafeiro-Vilar A, Villa AR, et al. Gout in renal allograft recipients according to the pretransplant hyperuricemic status. Transplantation 2008;86:1543–7.
  • Kanbay M, Akcay A, Huddam B, et al. Inuence of cyclosporine and tacrolimus on serum uric acid levels in stable kidney transplant recipients. Transplant Proc 2005;37:3119–20.
  • Pilmore HL, Faire B, Dittmer I. Tacrolimus for the treatment of gout in renal transplantation: two case reports and review of the literature. Transplantation 2001;72:1703–5.
  • Murray BM, Paller MS, Ferris TF. Effect of cyclosporine administration on renal hemodynamics in conscious rats. Kidney Int 1985;28:767–74.
  • Terkeltaub RA. Colchicine update: 2008. Semin Arthritis Rheum 2009;38:411–9.
  • Eleftheriou G, Bacis G, Fiocchi R, Sebastiano R. Colchicine-induced toxicity in a heart transplant patient with chronic renal failure. Clin Toxicol (Phila) 2008;46:827–30.
  • Klickstein L. Rheumatologic consultations in organ transplant recipients. In: Weisman M, Weinblatt M, Louie S, editors. Treatment of the rheumatic diseases. 2nd Ed. Orlando, FL: Wb Saunders Co; 2001. p. 111–9.
  • Fernandez C, Noguera R, Gonzalez JA, Pascual E. Treatment of acute attacks of gout with a small dose of intraarticular triamcinolone acetonide. J Rheumatol 1999;26:2285–6.
  • Schlesinger N. Overview of the management of acute gout and the role of adrenocorticotropic hormone. Drugs 2008;68: 407–15.
  • Cummins D, Sekar M, Halil O, Banner N. Myelosuppression associated with azathioprine-allopurinol interaction after heart and lung transplantation. Transplantation 1996;61:1661–2.
  • Schumacher Jr HR, Becker MA, Wortmann RL, et al. Effects of febuxostat versus allopurinol and placebo in reducing serum urate in subjects with hyperuricemia and gout: a 28-week, phase III, randomized, double-blind, parallel-group trial. Arthritis Rheum 2008;59:1540–8.

jueves, 5 de julio de 2012

Imágenes y revisión: Dolor de hombro como presentación de afectación raquidea de Neurofibromatosis Tipo I.



Una mujer de 61 años se presentó en urgencias por un dolor en hombro derecho de semanas de evolución. Entre sus antecedentes destacaba el diagnóstico de Neurofibromatosis Tipo I, un adenocarcinoma de mama previamente intervenido y posteriormente tributario de radioterapia y un tumor de suprarrenales extirpado quirurgicamente muchos años atrás.

La paciente se quejaba de un dolor tipo de gran intensidad en la región dorsal del tercio medio del brazo derecho, sobre la teórica localización de la inserción deltoidea. El dolor no era especialmente dependiente de los movimientos. Aunque se trataba de un dolor antiguo, la paciente consultaba además por debilidad en miembros inferiores de intensidad progresiva y que en la actualidad limitaba la deambulación.

La exploración del hombro no apuntaba a ningún territorio específico del manguito rotador y la presión selectiva en el brazo no identificaba ningún punto gatillo. 
A nivel de las extremidades inferiores presentaba una asimétrica pérdida de fuerza predominantemente en la derecha con cierta exaltación de reflejos rotulianos. La sensibilidad estaba conservada.
Se le realizó una ecografía de hombro derecho y brazo derecho que no mostraron alteraciones del manguito rotador ni de la musculatura ni entesis del brazo.

Corte transversal a la altura de C5 y visión sagital correspondiente que muestra la lesión intramedular y su expansión hacia el cuerpo vertebral.


Se solicitó un TAC de columna cervico-torácica que reveló la existencia de una masa dependiente de médula que protruía hacia los cuerpos de C4, C5 y C6 e invadía estos con especial afectación de C5, cuyo cuerpo estaba parcialmente desestructurado.

Tras la valoración por Neurocirugía la paciente fue sometida a una intervención quirúrgica urgente en la que se constató la existencia de un Neurofibroma plexiforme que invadía los cuerpos vertebrales señalados. Se retiró el material remanente de C5 y C4 y en su lugar se colocó una protesis y una fijación vertebral. 

Agradecemos la contribución de este caso a las Dras. Francesca Gioia y Marta Prieto.

La Neurofibromatosis Tipo 1 (NF-1) es una enfermedad multisistémica autosómica dominante que primariamente afecta el crecimiento celular del tejido nervioso.(1) El origen de esta displasia se encuentra en el neuroectodermo y neuromesodermo, por lo que su afectación incluye la piel, tejidos blandos, huesos y sistema nervioso central.(2) Los criterios diagnósticos de NF-1 fueron inicialmente publicados por el National Institute of Health (NIH) en 1987 y se mantienen vigentes hasta la actualidad.(3) La afectación esquelética axial incluye: festoneado vertebral posterior, acuñamiento vertebral, agujeros intervertebrales ampliados, aumento de la distancia interpedicular, afilamiento costal, rotación vertebral, deformación en huso de los procesos transversales, festoneado vertebral anteror y lateral.(2) Los fenómenos compresivos provocados por las alteraciones axiales óseas y las dependientes del efecto de masa generado por el crecimiento de distintas estructuras nerviosas medulares son responsables de múltiples síndromes neurológicos compresivos.(1,4,5)
Las tumoraciones benignas más características del sistema nervioso central son los neurofibromas. Sus formas difusas plexiformes son propias de varios fascículos nerviosos de un mismo nervio o plexo nervioso y su prevalencia a nivel de raíces nerviosas puede superar el 50% de los pacientes con NF-1 aunque su mera existencia no condiciona sintomatología neurológica necesariamente.(6)
Existe una limitada información en la literatura sobre la presentación clínica, manejo y pronóstico de pacientes con NF-1 con compresión de la médula cervical por neurofibromas plexiformes. (7–9) Las manifestaciones neurológicas son, como es de esperarse mucho más significativas cuanta más alta es la compresión neurológica siendo esta indicación quirúrgica imperativa y urgente.
El caso que hemos presentado contribuye a nuestra práctica clínica en urgencias al poner de realce la importancia de prestar atención a cualquier manifestación neurológica en un paciente con neurofibromatosis por la probabilidad de presentar neurofibromas plexiformes a nivel medular o de raíces nerviosas que sean condicionantes del déficit neurológico.

 
BIBLIOGRAFIA



  1. Leonard JR, Ferner RE, Thomas N, Gutmann DH. Cervical cord compression from plexiform neurofibromas in neurofibromatosis 1. J. Neurol. Neurosurg. Psychiatr. 2007 dic;78(12):1404–6.
  2.  Leeds NE, Jacobson HG. Spinal neurofibromatosis. AJR Am J Roentgenol. 1976 mar;126(3):617–23.
  3.  National Institutes of Health Consensus Development Conference Statement on Acoustic Neuroma, December 11-13, 1991. The Consensus Development Panel. Arch. Neurol. 1994 feb;51(2):201–7.
  4. Taleb FS, Guha A, Arnold PM, Fehlings MG, Massicotte EM. Surgical management of cervical spine manifestations of neurofibromatosis Type 1: long-term clinical and radiological follow-up in 22 cases. J Neurosurg Spine. 2011 mar;14(3):356–66.
  5. Miyakoshi N, Hongo M, Kasukawa Y, Misawa A, Shimada Y. Bilateral and symmetric C1-C2 dumbbell ganglioneuromas associated with neurofibromatosis type 1 causing severe spinal cord compression. Spine J. 2010 abr;10(4):e11–15.
  6. Thakkar SD, Feigen U, Mautner VF. Spinal tumours in neurofibromatosis type 1: an MRI study of frequency, multiplicity and variety. Neuroradiology. 1999 sep;41(9):625–9.
  7. Ferner RE, Honavar M, Gullan RW. Spinal neurofibroma presenting as atlanto-axial subluxation in von Recklinghausen neurofibromatosis. Neurofibromatosis. 1989;2(1):43–6.
  8. Wise JB, Cryer JE, Belasco JB, Jacobs I, Elden L. Management of head and neck plexiform neurofibromas in pediatric patients with neurofibromatosis type 1. Arch. Otolaryngol. Head Neck Surg. 2005 ago;131(8):712–8.
  9. Carod-Artal FJ, Melo M, da Silva RT, Rizzo I, Vázquez C, Brenner C. [Type I neurofibromatosis presenting as a progressive cervical myelopathy. The first case reported in Kaxinawa Indians]. Rev Neurol. 2000 ago 16;31(4):307–10.

Aplicando el índice MASEI a la espondiloartritis temprana

El grupo español de ecografía musculoesquelética publicó en Marzo del año pasado la validación de su escala estrella "MASEI" en el diagnóstico de la espondiloartritis temprana.

El índice MASEI fue elaborado por el mismo grupo con el propósito de generar una herramienta utilizable en el diagnóstico de la espondiloartropatías de mayor aplicabilidad que las pruebas de imagen convencionales y que permitiera un diagnóstico igualmente apropiado que los índices compuestos conocidos.
Se trata de un índice cuantitativo basado en la exploración de 6 entesis y que se puntúa según unas reglas suficientemente bien definidas. Un punto de corte de mayor o igual a 18 puntos permite una sensibilidad de 83,3% y una especificidad de 82,8% siendo el punto de la curva ROC que los autores eligieron como en más apropiado. 

En esta oportunidad, De Miguel y colaboradores presentan un estudio aplicando el mismo índice en pacientes con espondiloartritis temprana. El objetivo del estudio es demostrar que el uso del MASEI en estos pacientes puede permitir reducir el tiempo hasta el diagnóstico y, con ello, resolver el mayor problema que tienen estos pacientes en la actualidad.
Los pacientes elegidos fueron obtenidos del programa ESPeranza, un registro de detección temprana de pacientes con espondiloartritis patrocinado por la Socidad Española de Reumatología. Los pacientes tenían un diagnóstico de espondiloartritis basado en criterios del Grupo Europeo para el estudio de las espondiloartropatías (ESSG), CASPAR, y los modificados de Nueva York de no más de 24 meses de evolución.

Se aplicó el índice MASEI a un grupo de pacientes, un grupo de pacientes sanos y un grupo de pacientes con procesos inflamatorios no espondiloartríticos. Los resultados del índice fueron respectivamente: 23,36 ± 11,4; 12,26 ± 6,85 y 16,04 ± 9,94 respectivamente.

Utilizando un análisis ROC se encontró que con un índice superior a 20 se obtenía una sensibilidad de 55,75 y una especificidad de 89,47 con una probabilidad positiva de 5,3, por lo que se consideró este el mejor punto de corte.

Aunque comparado con su aplicabilidad en el diagnóstico de pacientes más evolucionados, el índice MASEI en pacientes con espondiloartritis de reciente inicio tiene una menor sensibilidad, estos resultados ponen de manifiesto que esta herramienta, de relativamente fácil aplicación, puede permitir con cierta seguridad un diagnóstico de descarte y en cualquier caso una forma de seguimiento a corto plazo para aquellos casos en los que el Reumatólogo tenga una duda diagnóstica.
Entesis del tendón de Aquiles en el que se aprecia una calcificación en su extremo más distal y una discreta ocupación de la bursa retrocalcánea.

Entesis del tendón rotuliano sin alteraciones ecográficas en una vista panorámica.

Referencias
 
  • de Miguel E, Muñoz-Fernández S, Castillo C, Cobo-Ibáñez T, Martín-Mola E. Diagnostic accuracy of enthesis ultrasound in the diagnosis of early spondyloarthritis. Ann. Rheum. Dis. 2011 mar;70(3):434–9.
  • de Miguel E, Cobo T, Muñoz-Fernández S, Naredo E, Usón J, Acebes JC, et al. Validity of enthesis ultrasound assessment in spondyloarthropathy. Ann. Rheum. Dis. 2009 feb;68(2):169–74.

miércoles, 4 de julio de 2012

Aplicaciones smartphone para reumatólogos

Esta semana MedScape News Rheumatology ha publicado una recopilación de 15 aplicaciones para Smartphones que pueden ser de utilidad para la práctica de nuestra especialidad, aunque muchas de ellas pueden ser de utilidad para otros especialistas.

Con especial énfasis en las alertas sobre literatura científica, almacenaje y lectura, esta recopilación incluye aplicaciones de acceso gratuito fácilmente descargables y disponibles para distintos sistemas operativos.

De especial interés y altamente recomendables son la calculadora DAS y el LabGear Medscape. El primero explica su funcionalidad con el título. LabGear además de ser un catálogo de valores normales de laboratorio incluye información sobre lo que se está midiendo y las interpretaciones o relaciones clínicas más relevantes.

A continuación el link para acceder a esta noticia en MedScape News Rheumatology.

lunes, 2 de julio de 2012

Hemos superado las 6000 visitas!

En el mes de Junio, el número de visitantes a nuestro Blog ha superado las 6000 visitas.
Aunque hemos recibido hits principalmente de países de habla hispana, nos han seguido en Reino Unido, Rusia, Italia, Rumanía y Brazil.

Nuestro mayor agradecimiento a quienes participan con su asistencia, con sus comentarios y por su puesto a los que con sus contribuciones al blog permiten que se mantenga actualizado.

Dra. Alina Boteanu
Dra. Diana Botello
Dra. Cristina Macía

Agradecer también la contribución de quienes han compartido con nosotros casos clínicos de interés por su singularidad o por la medida en la que contribuyen con la práctica diaria de nuestra especialidad.

Dra. María Angeles Blázquez
Dr. Juan Fernando Borja Serrati

Muchas gracias a todos

El Equipo de Reumails.blogspot.com

Dr. Carlos Guillén
Dr. Alberto Sifuentes
Dr. Fred Anton